domingo, 20 de enero de 2008

LOS CRÍMENES DE OXFORD

He visto este fin de semana "Los crímenes de Oxford", de Álex de la Iglesia. Nada que ver con sus anteriores trabajos, repletos de exhuberancia visual, sentido del humor desatado, situaciones y personajes casi freaks, originalidad y talento, como en "El día de la bestia" y "La comunidad". Su nueva película supone un salto cualitativo en su carrera, y me ha gustado.
Me ha gustado, usando palabras de Carlos Boyero, su intriga "atractiva y rara, cerebral y aromática, densa y sofisticada, construida con imágenes potentes y diálogos trabajados, sin una pizca de humor ni concesiones al jugueteo, más pendiente del intelecto que de las emociones, una película que exige esfuerzo y concentración al receptor, que mezcla audazmente el incontestable rigor de las matématicas y los brillantes hallazgos filosóficos de Wittgenstein con el enigma y la resolución de asesinatos retorcidos, anticonvencionales, concebidos como obra de arte".
Su factura es estupenda y los actores (John Hurt, Elijah Wood y Leonor Watling) cumplen con eficacia en sus papeles. Déjate seducir por la trama, déjate llevar por el clima fascinante que construye, porque al final todo encaja. Como requiere este género cinematográfico.

3 comentarios:

Bohemia dijo...

Me provoca curiosidad, quiero verla y lo haré de mejor grado después de leer tu comentario. Precisamente hoy oí en la radio que era una película diferente a todo lo realizado anteriormente por A. de la Iglesia...que todo sea dicho a veces me ha encantado y otras me ha defraudado bastante.

Un saludo

lucanor dijo...

a mí también me gustó, podría ser de Hollywood. guion clasico, actores clasicos, trama rapida...
lo mejor: cómo, con la música, logra dar ritmo al guion, basado en personajes que hablan y piensa, pero no hacen, no se mueven...

Alatriste dijo...

Me gustó más de lo que esperaba. Buena historia, buenas actuaciones, buena ambientación, y sobre todo muy bien rodada, uno casi no se da cuenta mientras la ve pero consigue mantener alta la tensión con una trama muy intelectual, donde la acción es constante pero no física.

La película es además una apoteosis del feísmo, esa tendencia tan característica del arte español desde los enanos de Velázquez a las pinturas negras de Goya, pasando por los mendigos de Murillo. Como dijo un amigo, "si fuera matemático me sentiría ofendido"... :D