miércoles, 10 de octubre de 2007

CADENA PERPETUA PARA EL "CURA DEL DIABLO"

Hoy ha sido un mal día: un atentado contra el escolta de un concejal del País Vasco nos recuerda en qué país vivimos y cuál es la situación en este momento. La tragedia no está en lo vivido, que dormita aletargado en nuestra memoria, sino en lo que nos queda por vivir.
Antes de irme a dormir, leo una noticia (www.elmundo.es) que ahuyenta el pesimismo sombrío que me acompaña en las últimas horas.
La justicia argentina ha condenado a cadena perpetua al sacerdote católico Christian Von Wernich, capellán de la policía bonaerense conocido como "el cura del Diablo" durante la dictadura militar. Ha quedado probado que perpetró delitos de lesa humanidad, como responsable, en calidad de partícipe necesario, de siete homicidios de prisioneros políticos, cuarenta y dos casos de secuestro y treinta y uno de torturas.
Este cura de sesenta y nueve años recorría los centros de torturas y, bajo la apariencia de prestar consuelo espiritual a los detenidos, en verdad les forzaba para que delataran a sus compañeros.

Metidos de lleno en el rifirrafe de la "memoria histórica", seguro que de esta noticia se hablará hoy miércoles mucho en España. Por primera vez en América Latina se ha celebrado un juicio oral y público contra un religioso acusado de graves violaciones a los derechos humanos. Este cura es el mayor símbolo de la complicidad entre la dictadura militar y la Iglesia católica argentina, que bendijo los crímenes del terrorismo de Estado, entre ellos los "vuelos de la muerte".

Y la Iglesia católica española, ¿qué?. Lo de Argentina nos suena, ¿verdad?

2 comentarios:

Alfonso dijo...

La cuestión está en que se cura tendría por encima a un obispo, y ese obispo, un Papa. ¿no?

Freddy dijo...

Llegue a tu blog porque estoy escribiendo algo acerca del cura este, tambien te queria hacer una pregunta: como hago para que mi blog sea ubicado en google como el tuyo? te doy mi direccion: www.fredyteatro.blogspot.com
mi mail: mr.vandort@hotmail.com
un abrazo adios