miércoles, 7 de noviembre de 2007

REPLICANTES

Bueno, pues ya estoy aquí. Perdón por el retraso de hoy. Estuve en la feria internacional de contenidos digitales FICOD y luego me asomé al SIMO. Curioso mundo el de las empresas y sus ejecutivos. Siempre que voy a los Recintos Feriales de Madrid lo pienso. También cuando voy a Barajas o a la estación del AVE.
Nosotros, los periodistas, encerrados en la redacción creyéndonos el ombligo del mundo, y resulta que hay miles y miles de compatriotas que no prestan la más mínima atención ni a la televisión ni a sus fantásticas exclusivas.
Mientras los presentadores y directivos de las redacciones de informativos adoran y temen a la vez el "share krishna" -son capaces de cualquier cosa por un par de puntitos de audiencia, qué digo, medio puntito; sé de algún colega que está irritable, nervioso y desesperado porque no llega ni al 17 por ciento, él, fíjate, tan conocido, tan idolatrado, qué gana tanto dinero y le salen tantos bolos, y no da ni la media de la cadena, pero claro, cómo van a quitarle de ahí, fíjate, no vaya a ser que se enfade-, los ejecutivos se mueven estresadísimos con su móvil, su portátil, su Blackberry, su PDA... supongo que también adoran y temen algo. En el fondo no creo que sean mundos tan distintos, pero... no sé, hoy me parecía que estaba en una película de ciencia-ficción. En un mundo virtual. Como si todos esos ejecutivos -que parece que hablan otro lenguaje y hasta se ríen de otra manera- formasen parte de un gran ejército de replicantes. Y yo allí, con mi boligrafo y mi cuaderno. Claro que, por ejemplo, a los políticos, los periodistas que subren sus convocatorias deben parecerles replicantes también, porque tod@s son jóvenes, tod@s visten casual y sobre todo... ningun@ pregunta en las ruedas de prensa. No pregunta ningun@. Mejor para los políticos.
Hoy me he paseado entre ejecutivos trajeados y encorbatados (la mayoría, con traje oscuro, negro negrísimo, ni siquiera azul) entrenados para presentarse al potencial cliente convencidos de que es más importante la fe en uno mismo y en el producto que venden, que su capacidad individual real o el funcionamiento posterior de ese producto.
Y tant!, dicen en catalán. Y tanto que es así. Después de sentirme pequeño al lado de los gigantescos stands de HP -ahora resulta que venden ecologismo, venden verde- y Microsoft -ocio, ocio, ocio-, he llegado a casa... y a mi nuevo portátil con Windows Vista no le da la gana conectarse a Internet. Me dice alguien que sabe que es el Vista, que está recién parido y no funciona demasiado bien. Pasadas dos horas ya ha funcionado, así, sin más, porque le da la gana al ordenador, al cable, al modem, a la línea, al operador o a su puñetera madre. En fin, del otro ordenador, el Presario de Compaq, ni hablo. Dos meses han pasado y ni la compañía HP ni el distribuidor PC City han tenido el valor de arreglarlo... y eso que está en garantía.
Replicantes trajeados, periodistas sin voz... mundos reales, mundos irreales...

1 comentario:

Roberto dijo...

Estoy rodeado de esos hombrecillos de traje oscuro de los que hablas, de sonrisas relucientes, personalidades pulidas a la perfeccion, y con una capacidad de manipulacion estudiada. Y pienso en donde me ha tocado vivir. A mi, tan feliz yo con mis vaqueros de toda la vida, q lo mas moderno q poseo es un ordenador y un telefono movil (de los baratitos y sin conexion a un satelite militar, q es lo unico q falta), y q he tenido q buscar q es un "stand".

En fin, soy joven, y aun asi no termino de sentirme cómodo dentro de este mundo capitalista y tecnologico. Supongo q soy parte de la "masa" con la q ciertos sujetos se hacen ricos a mi costa, pero sinceramente, soy feliz asi.

Me he encontrado su blog por casualidad, y quise dejar mi pequeña huella. Un saludo :-)