martes, 6 de noviembre de 2007

MELANCÓLICA SINERGIA HACIA LA MUERTE

Nunca nadie me ha dado una explicación razonable que me ayude a entender por qué, cuando muere una persona de edad avanzada, a las pocas semanas -o como mucho, meses- fallece su compañero/a de toda la vida. ¿Tristeza, soledad, depresión? ¿Algún tipo de sinergia indescifrable, que arrastra inexorablemente hacia el mismo destino a ambos miembros de la pareja? No sé. Supongo que todo a la vez. Está claro que la pena produce enfermedad; de hecho es una enfermedad en sí misma, pero... no sé, a mí me sobrecoge. Me deja perplejo... porque ha vuelto a ocurrir.
El escritor y guionista Peter Viertel falleció en Marbella a los 86 años a consecuencia de una enfermedad de la que empeoró en los últimos días, tres semanas después de que muriera en el Reino Unido su esposa, la actriz Deborah Kerr.
Viertel se encontraba ya en un centro sanitario privado cuando conoció la noticia de la muerte de su mujer, un hecho que "le afectó mucho" a pesar de ser un hombre de una "fortaleza tremenda tanto física como mental", ha dicho un amigo de Viertel.
Vivía desde los años 60 en Marbella. Allí residía gran parte del año junto a su esposa. "Yo soy más andaluz que los andaluces", solía afirmar.
Me sedujo Viertel desde que leí una entrevista de Juan Cruz, pero me impactó cuando le escuché en una conversación radiofónica con Olga Viza, con motivo de la publicación de su libro "Una bicicleta en la playa". No fue una entrevista al uso. Fue una conversación que nos transportaba a los años dorados de Hollywood, a los años dorados de Marbella, a los años dorados del propio Viertel. No he escuchado a nadie hablar -como él hablaba- de Charles Chaplin, Humphrey Bogart, Ernest Hemingway, Orson Welles, Katherine Hepburn... Viertel los conoció a todos.
Comenté con Olga a posteriori aquella entrevista, y coincidimos en que fue un momento mágico, irrepetible, lamentablemente breve por falta de tiempo.
Siempre falta tiempo para todo. Tenía pensado visitarle este verano en Marbella pero no fue posible. Una lástima. Comparto plenamente la impresión que Viertel causó a alguien que le conoció, compartió mesa y mantel, y le recuerda así:

"Varias cosas me quedaron claras tras esa comida de imborrable recuerdo para quien suscribe: en primer término, la capacidad de Viertel para referir sin desmayo y con gracejo no exento de mordacidad las anécdotas más jugosas y dispares. El término anglosajón storyteller debió gestarse para alguien como él. De otro lado me abrumó la lucidez mental, y la apabullante superioridad de ésta sobre los (inevitables) achaques físicos impuestos por la edad.
Y por último, pero no menos importante, la exquisita humildad de quien ha visto y vivido tanto... y tan grande... y tan bueno. Tuve la sensación, en fin, de encontrarme ante un genio humilde, discreto, agazapado tras sus movimientos y andares torpes, a la vez que dueño de un ingenio tan desbordante como letal".

5 comentarios:

Anónimo dijo...

bonita reflexión, F
me ha gustado mucho
buscaré el libro
gracias por agradecer

Anónimo dijo...

"un genio humilde, discreto, agazapado tras sus movimientos y andares torpes, a la vez que dueño de un ingenio tan desbordante como letal". Precioso. Hay tantos en este mundo, y tan poco conocidos.

Anónimo dijo...

desde que el mundo es mundo, el amor arrastra a la insensatez, al delirio, al viaje sin retorno.
tantos amantes inseparables, tantas vidas que son una. Claro que sí, el amor, cuando existe y se mantiene vivo, es capaz de todo.

Cris dijo...

Lucidez mental, sencillez y sentido del humor. Y además muere "por amor"... Qué más se puede pedir a la vejez...

Siempre hay que escarbar en la intrahistoria para encontrar estrellas que brillan con luz propia, luz siempre tan atenuada por los falsos deslumbramientos de la actualidad periodística y social

Santi dijo...

Es la primera vez que me dan las gracias por hacer algo que me gusta.

Ahora me toca devolverlas...Gracias a tí.

Entré aqui por casualidad. Te encontré en "A sueldo de...", y creo que me pasaré de vez en cuando.

Suerte.