
Pero no conviene detenerse en las connotaciones de la muerte. La exposición posee un potente carácter didáctico para los vivos. Es ciencia hecha espectáculo. Y es arte. Y aún voy más allá. Creo que tiene una dimensión ética. Nos invita a la introspección, a reflexionar sobre nuestra complejidad... y nuestra fragilidad. Una máquina perfecta, con muchas posibilidades de fallar. No lo olvidemos.
He visto muy bien cómo funciona el cuerpo humano, y también las consecuencias de las enfermedades en el organismo. Se ve muy bien nuestro sistema operativo, nuestra belleza dinámica. La exposición no es morbosa, tiene voluntad pedagógica y educativa. Ayuda a conocernos más y mejor.
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