martes, 3 de abril de 2007

COUSO, EN "GERDA TARO, FOTÓGRAFA DE GUERRA"

Os invito a leer algunos de los fragmentos que dedico a la muerte de Jose Couso en "Gerda Taro, fotógrafa de guerra. El periodismo como testigo de la historia":

Bagdad. 8 de Abril de 2003. Nunca olvidaré aquel día. El primer teletipo urgente en la pantalla del ordenador: "Hotel Palestina bombardeado". Su lectura en antena en los programas matinales. El alarmista titular de Fox News: "Ataque al Hotel Palestina. Muerto un periodista español" (...) Tal vez aquellos momentos en Bagdad se parecieron mucho al caos que siguió al accidente de Gerda Taro: un ser humano con el estómago reventado, una evacuación urgente, una intervención quirúrgica a vida o muerte, ciertas posibilidades de sobrevivir, una vida que va apagándose… Las lágrimas al conocerse la gravedad de su estado nos nublaron los ojos cuando elaborábamos el informativo del mediodía. Y finalmente, el momento en que Juan Pedro Valentín, director de informativos, nos reunió en el centro de la redacción para confirmarnos la muerte de José (...)

Sufrimos en nuestras carnes el devastador coste personal de esos conflictos que interpretamos a distancia para el público en textos de treinta segundos. Comprobamos la impunidad con que se mata a los periodistas: nadie paga por su muerte, nadie es juzgado por atentar contra la libertad de expresión. Conocimos de cerca la impresentable actitud de los Gobiernos en estas situaciones, más preocupados por la repercusión en su imagen que por la muerte del reportero. El ejecutivo español se ajustó a esa norma general de funcionamiento destinada a mantener el tipo ante la ciudadanía y eximirse hipócritamente de toda culpa: "la culpa es de los periodistas por estar en un lugar peligroso", "estas cosas ocurren en las guerras"… ¿Qué pensó José María Aznar cuando fue rodeado en el Congreso de los Diputados por cámaras y periodistas soliviantados por la muerte de Couso?

Y después, el inimaginable trago de identificar su cadáver en el hospital Ibn al Nafis. Y el laborioso trámite de sacarlo del infierno y repatriarlo (...). Por fin, la llegada de sus restos al aeródromo de Getafe, una gare d’Austerlitz sin otra militancia que la del corazón. Quienes formábamos entonces la redacción de Informativos Telecinco siempre recordaremos la imagen de Jon Sistiaga al bajar del avión: llevaba colgado al hombro el chasis destrozado de la cámara con la que trabajaba José cuando sufrió el impacto que le llevó a la muerte. Parte de nosotros se fue con él. Nuestra vida nunca ha vuelto a ser igual.


En el cuarto aniversario de su muerte. Te echo de menos, Cousiño.

4 comentarios:

Anónimo dijo...
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Beltran Gambier dijo...

Hola Fernando,
soy Beltrán Gambier, además de mi profesión de abogado dirijo una revista de biografías (www.grupointramuros.com. Y, como activista, organicé con otras dos personas, la defensa del teatro Albéniz, que está amenazado.
Busqué tu libro en la librería de Serrano y Ayala pero no estaba a la vista, así que cuando junte paciencia les preguntaré a las vendedoras quienes no distinguen El Principito de La Montaña Mágica...
Nunca hubiera pensado, al verte en los telediarios, que pudieras tener esta vocación que muestra una especial sensibilidad. Taro y Capa ocuparon mis pensamientos y he visto muchísimas fotos de ellos. En ese época había dos personajes que me interesan. Georgette y César Vallejo. Vivieron en Madrid en 1931, en la calle Alcalá 100. Sobre Georgette escribí un breve texto luego de una investigación en Lima.
Podría mandártela.
Celebro este homenaje que haces a José Couso. Especial es el lugar del que presnta al público el trabajo de quien se arriesga mucho por informar.
Enhorabuena.
Un cordial saludo,


Posdata: procuro que Gallardón recuerde el lugar donde vivió Ramiro de Maeztu, en la calle Espalter, pero su progresismo se lo impide, parece.

Leonor dijo...

ME HA GUSTADO MUCHO EL COMENTARIO SOBRE TU COMPAÑERO, PARA MI ES UN SIMBOLO DE LA LIBERTAD DE EXPRESION QUE NUNCA OLVIDAREMOS.

Anónimo dijo...

Me llamó la atención tu libro porque me imaginaba en él una labor en la línea de tu estilo periodístico. Al tener el libro en mis manos, lo primero que busqué y leí fue alguna referencia a los periodistas españoles muertos en guerra. Allí estaban Couso, Anguita... Sólo gracias por seguir al pie del cañón informándonos de la verdad con valentía.