He visto a Gallardón por televisión, en la comparecencia pública en la que ha dicho que "en política, a veces se gana y a veces se pierde, y esta vez he sido yo el derrotado en mis aspiraciones". Yo estoy con los perdedores. Por eso, Alberto me cae hoy mejor que antes. Me pongo en su lugar.Tenía ese rictus de tristeza que identifico en él cuando está, efectivamente, desolado. Abatido. Haciendo de tripas corazón. Es duro que a uno no le quieran en su familia. Y eso es lo que debe sentir. Eso es lo que ocurre. Después de treinta años, los que mandan en el partido en cuya creación participó su padre ahora le cortan las alas. Frustran sus aspiraciones. Le dejan, como dice Sabina, "más triste que un torero al otro lado del telón de acero". Bien, usaré a Joaquín para dedicar a Alberto una canción. El alma de un melómano sólo encuentra paz en la música:
Extraño como un pato en el Manzanares,
torpe como un suicida sin vocación,
absurdo como un belga por soleares,
vacío como una isla sin Robinson,
oscuro como un túnel sin tren expreso,
negro como los ángeles de Machín,
febril como la carta de amor de un preso…,
Así estoy yo, así estoy yo, sin ti.
Perdido como un quinto en día de permiso,
como un santo sin paraíso,
como el ojo del maniquí,
huraño como un dandy con lamparones,
como un barco sin polizones…,
así estoy yo, así estoy yo, sin ti.
Más triste que un torero
al otro lado del telón de acero.
Así estoy yo, así estoy yo, sin ti.
Vencido como un viejo que pierde al tute,
lascivo como el beso del coronel,
furtivo como el Lute cuando era el Lute,
inquieto como un párroco en un burdel,
errante como un taxi por el desierto,
quemado como el cielo de Chernovil,
solo como un poeta en el aeropuerto…,
así estoy yo, así estoy yo, sin ti.
Inútil como un sello por triplicado,
como el semen de los ahorcados,
como el libro del porvenir,
violento como un niño sin cumpleaños,
como el perfume del desengaño…,
así estoy yo, así estoy yo, sin ti.
Más triste que un torero
al otro lado del telón de acero.
Así estoy yo, así estoy yo, sin ti.
Amargo como el vino del exiliado,
como el domingo del jubilado,
como una boda por lo civil,
macabro como el vientre de los misiles,
como un pájaro en un desfile…,
así estoy yo, así estoy yo, sin ti.
Más triste que un torero
al otro lado del telón de acero.
Así estoy yo, así estoy yo, sin ti.